Barcelona

Hacia el siglo IV a.C. existían, según Festo Avieno, dos poblados ibéricos en la zona. Uno se encontraba en el montículo del Taber, mientras que el otro estaba en el actual Montjuic. 

En este último territorio se establecieron los romanos tras su llegada en el 218 a.C. Fue allí donde levantaron una gran fortaleza. La población fue abandonando esta fortaleza y ocupando el Monte Taber en la época de Augusto. De esa manera, el Monte Taber, hoy Plaza Sant Jaume es la zona de origen de la ciudad de Barcelona. La zona fue denominada, por parte de los romanos, como Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino. 

Dicha Colonia fue destruida por las hordas franco-alemanas en el siglo III. Al reconstruirse tiempo después, fue fortificada por una gran muralla de más de 100.000 metros cuadrados. 

Realizando un salto en el tiempo hasta el año 801, Ludovico Pio arrevató a los musulmanes la ciudad, que era entonces ocupada por ellos. Así, los francos constituyeron el Condado de Barcelona, integrándole en la Marca Hispánica del Impreio Carolingio. Este Condado fue gobernado por condes francos durante un siglo. A lo largo del siglo VII, sufrió en cuatro ocasiones distintas incursiones del islam. 

En otro salto histórico, al unirse Barcelona con el reino de Aragón, se favoreció la expansión de este Condado por toda Cataluña. De esa manera, Barcelona se convirtió en el centro político y económico de la Corona de Aragón. Barcelona se convirtió en un sitio emblemático, sede de muchas celebraciones de las Cortes de la Corona.