Con el paso del tiempo, encontrando este como punto de partida, se han ido viviendo distintas modificaciones que han acompañado la historia de España y del continente. Hoy, la historia de la ciudad, del país y del continente se manifiesta en sus atractivos turísticos, en sus calles y monumentos.

Para conocer los orígenes de la villa, debemos remontarnos a la segunda mitad del siglo IX. En ese entonces, el emir Muhammad I mandó a construir una fortaleza en la orilla del Manzanares. Revisando los textos árabes, se puede descubrir que se conocía como Mayrit.

La fortaleza fue construida en el sitio que hoy ocupa el actual Palacio Real. Tenía como objetivo principal el vigilar los pasos de las sierras de Guadarrama. Además, buscaba ser un punto de partida de las razzias contra los reinos cristianos del norte.

Al abandonar Madrid los musulmanes, la fortaleza fue ocupada por Ramiro II. Posteriormente, llegó allí Alfonso VI, que fue quien la incluyó dentro de los territorios que fueron ganados a al-Ándalus. Fue alrededor del antiguo recinto fortificado que creció la villa de Madrid.

Pese a este recorrido histórico, Madrid no comenzó a tener importancia hasta que Felipe II trasladó la Corte a este territorio en el año 1561. Las reformas urbanísticas en este lugar comenzaron a desarrollarse a raíz de esto, cuando Madrid pasó a convertirse en la capital de la Corte. Esto representó un cambio completo en el rumbo de la historia de Madrid, debido a que comenzaron a surgir los arrabales fuera del recinto medieval.

De esa manera, aumentaba a pasos exponenciales la superficie urbana. Esto hacía que creciera fuertemente el número de residentes en este territorio. No obstante, de la misma manera en que aumentaba a pasos agigantados la población en la ciudad, aumentaba también la cantidad de pobres en ella, de personas sin hogar que pedían limosna.

Esta situación fue aumentando el descontento social, tanto por el aumento de precios de los alimentos como por la falta de pan para las personas. Dicha situación era aprovechada por los partidos para alentar a que se realicen motines. De esa manera, comenzaron fuertes conflictos, que centraron la actividad política en Madrid.

Pero la instalación de la Corte en Madrid y el posterior aumento de la población no llevó solamente a más actividad política. Implicó, también, que este territorio se convirtiera en un foco de la vida artística y literaria de España. Los artistas de todo el territorio nacional y de otros países tanto de Europa como de otras partes del mundo comenzaban a migrar hacia esta ciudad.